Sentí muy diferentes las pasadas Fiestas Patrias. Desde que tengo uso de razón recuerdo esperarlas con ansias porque eran el momento de dejar de hacer cosas. De chico dejaba de ir al colegio, de jóven dejaba las clases de la universidad, y luego, ya mayor, dejaba de ir al trabajo.
Sin embargo, las Fiestas de este año me dejaron con una extraña sensación pues ya no pude "dejar de hacer algo". El ser un teletrabajador me ha librado de ir a una oficina pero también me ha privado de la agradable sensación de "dejar de ir" a ella. Salvo las ocasiones en que tengo que salir a entrevistar a alguien me paso el día entero en mi casa escribiendo en la computadora, haciendo llamadas, o simplemente buscando información en Internet.
No tengo un punto con el cual separar mi vida particular de mis actividades laborales. Antes el llegar a la oficina me decía que era momento de trabajar, ahora no cuento con esa separación tan evidente. Del mismo modo, al final del día, no tengo algo que me diga que ya terminó el horario de trabajo. He perdido esos límites para bien, y para mal.
Pensé que el trabajar desde casa me iba a afectar de otras formas. Leí sobre el tema y las advertencias con respecto a la disciplina de los tiempos de trabajo, la soledad y la falta de la infraestructura eran los más recurrentes entre los "peligros" de ser un teletrabajador. Nada, o muy poco, se ha escrito sobre la sensación que experimento ahora.
Ya no puedo "dejar de ir a la oficina". Quizás en esta nueva etapa en mi vida esa sea una de las cosas que voy a extrañar y realmente no me lo esperaba.
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lunes, 3 de agosto de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
¿Difundirías una primicia que propicie la quiebra de un banco?
Hace unos días un amigo me comentó que el editor de economía de la BBC se encontraba cuestionado. Él se había enterado en 2007 que un banco (el Northern Rock de Inglaterra) se encontraba negociando un préstamo para reforzar su posición financiera y, como periodista que es, publicó la noticia. El resultado fue que un significativo número de clientes del banco -miles de ellos, en realidad- decidieron retirar su dinero del mismo, lo cual evidentemente no agradó a la entidad financiera.
¿Actuó correctamente el colega? ¿Qué harían otros periodistas en su lugar? Es difícil contestar, pero una pregunta similar –la que proporciona el título a esta entrada– fue la que hizo Pedro Salinas en su libro “Rajes del Oficio”, volumen I y II, a un grupo de los periodistas peruanos, bastante representativos del gremio.
A continuación las respuestas, algunas de las cuales son bastante cortas pero contundentes.
Álvaro Vargas Llosa
“Si es cierta, sin duda”.
Beto Ortiz
“Feliz de la vida”.
Raúl Vargas
“Sin duda”.
Rosa María Palacios
“Si”.
Aldo Mariátegui
“Me lo pensaría mucho”.
Jaime Bayly
“Si”.
Mirko Lauer
“Mi criterio ahí no es tanto ver la quiebra de un banco. Yo podría ver la quiebra de un banco sin derramar una lágrima. El problema es si la primicia permite que los ahorristas que han depositado su dinero salven lo que tienen. Si la primicia los va a liquidar a ellos, entonces me parece una irresponsabilidad”.
Federico Salazar
“Si la información que hay que poner y que revela que hay una irresponsabilidad en el manejo del banco, es necesario que ese banco caiga. Y si la Superintendencia de Bancos no lo cerró, pues que se cierre por el mercado”.
Juan Carlos Tafur
“Si”.
Jaime Bedoya
“Depende. La pregunta sería en todo caso ‘¿por qué lo haría?’. ¿Por qué hay un acto doloso e ilegal? En ese caso, obviamente la respuesta es sí. Pero no por tumbarlo porque sí, por tener el gusto de poner mi pie sobre la cabeza de dicho banco”.
Augusto Álvarez Rodrich
“Lo manejaría con cuidado extremo, con prudencia, igual que en el hipotético caso del presidente de la República. Trataría de causar el menor daño, pero no evitaría dar la información si esta es real y está bien verificada. Además, los bancos no quiebran por una noticia periodística, sino por algo muy erróneo que hayan hecho”.
Cecilia Valenzuela
“En tanto haya un acto de corrupción detrás, sí”.
Jaime de Althaus
“No”.
Enrique Zileri
“Si se trata de un caso tipo BCCI, sí”.
Gustavo Gorriti
“Si es una información de cierta importancia, pero cuyos resultados van a ser que cientos o miles de personas inocentes pierdan los ahorros de toda la vida, es probable que postergaría la información hasta el momento en que ocasionara menos daño. O al revés, si al propalarla se pueden evitar daños mayores que el de la quiebra, hay que darla. Entonces, hay que contrapesar el bien que la información puede dar contra el daño que puede ocasionar. En estos casos, no estamos hablando de acciones reflejas. Tiene que haber criterio e inteligencia antes de soltar este tipo de informaciones”.
Fernando Ampuero
“Es muy probable”.
¿Actuó correctamente el colega? ¿Qué harían otros periodistas en su lugar? Es difícil contestar, pero una pregunta similar –la que proporciona el título a esta entrada– fue la que hizo Pedro Salinas en su libro “Rajes del Oficio”, volumen I y II, a un grupo de los periodistas peruanos, bastante representativos del gremio.
A continuación las respuestas, algunas de las cuales son bastante cortas pero contundentes.
Álvaro Vargas Llosa
“Si es cierta, sin duda”.
Beto Ortiz
“Feliz de la vida”.
Raúl Vargas
“Sin duda”.
Rosa María Palacios
“Si”.
Aldo Mariátegui
“Me lo pensaría mucho”.
Jaime Bayly
“Si”.
Mirko Lauer
“Mi criterio ahí no es tanto ver la quiebra de un banco. Yo podría ver la quiebra de un banco sin derramar una lágrima. El problema es si la primicia permite que los ahorristas que han depositado su dinero salven lo que tienen. Si la primicia los va a liquidar a ellos, entonces me parece una irresponsabilidad”.
Federico Salazar
“Si la información que hay que poner y que revela que hay una irresponsabilidad en el manejo del banco, es necesario que ese banco caiga. Y si la Superintendencia de Bancos no lo cerró, pues que se cierre por el mercado”.
Juan Carlos Tafur
“Si”.
Jaime Bedoya
“Depende. La pregunta sería en todo caso ‘¿por qué lo haría?’. ¿Por qué hay un acto doloso e ilegal? En ese caso, obviamente la respuesta es sí. Pero no por tumbarlo porque sí, por tener el gusto de poner mi pie sobre la cabeza de dicho banco”.
Augusto Álvarez Rodrich
“Lo manejaría con cuidado extremo, con prudencia, igual que en el hipotético caso del presidente de la República. Trataría de causar el menor daño, pero no evitaría dar la información si esta es real y está bien verificada. Además, los bancos no quiebran por una noticia periodística, sino por algo muy erróneo que hayan hecho”.
Cecilia Valenzuela
“En tanto haya un acto de corrupción detrás, sí”.
Jaime de Althaus
“No”.
Enrique Zileri
“Si se trata de un caso tipo BCCI, sí”.
Gustavo Gorriti
“Si es una información de cierta importancia, pero cuyos resultados van a ser que cientos o miles de personas inocentes pierdan los ahorros de toda la vida, es probable que postergaría la información hasta el momento en que ocasionara menos daño. O al revés, si al propalarla se pueden evitar daños mayores que el de la quiebra, hay que darla. Entonces, hay que contrapesar el bien que la información puede dar contra el daño que puede ocasionar. En estos casos, no estamos hablando de acciones reflejas. Tiene que haber criterio e inteligencia antes de soltar este tipo de informaciones”.
Fernando Ampuero
“Es muy probable”.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Flojo enero
Como era de esperar enero ha sido un mes con poco movimiento. Las conferencias de prensa han sido pocas y generalmente -como siempre- justo cuando nos encontrábamos en el cierre, así que no hemos ido a ninguna hasta el momento.
Me extraña sobre todo que las empresas de tecnología -tan dadas ha hacer conferencias- no hayan tenido mayor actividad en el primer mes del año. Espero que en febrero la cosa cambie, porque la verdad ya me estoy aburriendo de estar sólo en el oficina, necesito salir y ver a la gente, escuchar las novedades y escribir sobre cosas interesantes. Quizás de esto tambien tenga algo de culpa la crisis internacional. Quizás los presupuestos para conferencias se han reducido o las harán sólo en forma "virtual". Ya veremos cómo va. Espero que mejore.
Me extraña sobre todo que las empresas de tecnología -tan dadas ha hacer conferencias- no hayan tenido mayor actividad en el primer mes del año. Espero que en febrero la cosa cambie, porque la verdad ya me estoy aburriendo de estar sólo en el oficina, necesito salir y ver a la gente, escuchar las novedades y escribir sobre cosas interesantes. Quizás de esto tambien tenga algo de culpa la crisis internacional. Quizás los presupuestos para conferencias se han reducido o las harán sólo en forma "virtual". Ya veremos cómo va. Espero que mejore.
lunes, 28 de enero de 2008
domingo, 17 de junio de 2007
De viaje, de nuevo
| Plaza de Armas de Trujillo. |
Trujillo fue ahora la ciudad designada para mi viaje. Entreviste a cuatro personas para un especial que estamos haciendo, ya saben donde, y eso fue todo. Definitivamente para salir en las fotos tienes que ir de a dos a los viajes. Espero que la proxima me manden con mi fotografa -estoy en su lista segura, y ella en la mia, asi que no hay problema- para que tenga a la vuelta algo que mostrar.
Por ahora solo tome fotos de los entrevistados, lo mejor que pude porque soy redactor no fotografo, y de algunos monumentos como para decir que tengo algo con que colorear el articulo. "El redactor es mago" dice alguien que casi nunca trae fotos de sus viajes de trabajo -ya saben quien- y bueno, veremos como me va en el armado de este especial del norte.
Sinceramente, mis entrevistados fueron buenos, en eso he tenido fortuna, pero espero que para la proxima nos vaya mejor, a todos.
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